
Sí. Estamos en el
nivel 5 de una escala de seis. Parece que el fin no está cerca, sino que es lo que vamos a ver en la próxima esquina.
Las mamás ya no quieren que sus hijos salgan a jugar con sus amigos porque no sabemos cuál otra mamá no les puso tapabocas antes de dormir ni de comer. Tampoco sabemos si todas las veces que van al baño se lavan las manos y cierran la llave con el papel que usan para secarse o si se estornudan en la parte interna del codo.
México es ahora una especie de maldición que ronda por el resto del planeta. Los mexicanos son rechazados como leprosos u homosexuales en una sociedad panista. Dentro del país, los chilangos son excluidos como chilangos, pero dicen que ahora sienten más feo.
Lo bueno (para mí en estos momentos) es que sólo los trabajos que son esenciales para la supervivencia siguen abiertos (bueno porque el mío no lo es), pero lo malo es que con dos días de no ir a chambear, tampoco se puede hacer mucho en estas condiciones. Los cines, antros, restaurantes y bares también están cerrados.
Muchos dicen estar asustados por la influenza y que prefieren no ir a trabajar (que miedo, algún compañero podría estar enfermo y contagiarlos); otros dicen que se apegarán a la fuente oficial (como si ésta dijera la verdad); los menos se han puesto a investigar para poder decirle a los demás que todo es un farsa (pero tampoco se quejan de los días libres); unos más se regocijan de poder descansar del tráfico y la gente aunque en realidad piensan que todo podría ser mentira (éstos se preguntan si les van a descontar los días o no)...
Entonces hay un chingo de formas de ver a la influenza (H1N1 Z27 48 GHRT).
Yo sigo pensando que este pedo es mucho pedo.